Hablemos de exteriores, sí esos espacios relegados al olvido hasta que llega el buen tiempo.
Como arquitecta pensaba que la gente después del COVID entendió la importancia de los espacios exteriores, pero me he dado cuenta de que no. Siguen siendo espacios de segunda, incomprendidos por las personas que habitan en una casa.
He de reconocer que me quema la sangre como un espacio exterior que podría ser un oasis en medio de la nada, nos invade la necesidad de que tenga un mantenimiento rápido, limpio y sin dolor. Mire, perdone usted, los exteriores requieren mimo, pero me indigna enormemente como luego nos volvemos locos en alabanzas cuando vemos un espacio exterior cuidado y nos queremos hacer una foto para nuestro Instagram. Hipocresía pura y dura, que sí que os lo digo yo.
Actualmente estamos construyendo casas cada vez más cerradas, más selladas, más «eficientes energéticamente» en el peor sentido: cajas estancas donde uno vive de espaldas al exterior. Y luego nos extraña sentirnos encerrados, agobiados o directamente de mal humor un domingo lluvioso.
“Un exterior bien resuelto no es un capricho, es salud mental con vistas.”
Como estoy muy susceptible con este tema Pat os va a dar 5 tips a tener en cuenta para tener un exterior de ensueño sin necesidad de envidiar a nadie.
Paso 1. No solo de aplacado vive el hombre.
Deja de aplacar todo con gres porcelánico. Que sí que es limpio manguerazo y listo. ¡Perdone usted señor Don Limpio!
Para empezar el porcelánico está, existe sí, lo aceptamos, su clase antideslizante C3, pero hay más materiales en el mundo. Existe el barro, existe la tierra y existen las plantas. Sin entrar ya en las imitaciones a “madera”. Si en un exterior quieres madera pon madera y si no pon otra cosa Mari Carmen.
Se precisa continuidad visual y de materiales. Que el suelo interior y exterior dialoguen, que la carpintería se abra de verdad y no sea solo una ventana grande, ayuda a que el cerebro perciba el exterior como parte de la casa y no como el recorte de exterior que nadie quiere.
Paso 2. Incorpora vegetación de bajo mantenimiento y si producen sombra mejor.
Como buena lagañosa que soy, en mi memoria queda grabado cómo las parras eran elementos de sombra, donde mi abuelo entretejía una red para que la parra creciera y formara una cubierta que en verano era un estupendo toldo vegetal.
Aquella costumbre quedó atrás en el tiempo, pero su esencia sigue muy presente hoy en día. Ahora todo el mundo le llama estilo mediterráneo, pero realmente ¿qué es el estilo mediterráneo?
Yo te voy a decir que es para mí un buen espacio mediterráneo, Para mí es el olor a jazmín cuando paso por la puerta de una casa, es el color de los geranios con sus colores vibrantes, es un lugar donde puedes sacar la silla de la playa “al tranco” de la puerta para tomar el fresquito y hablar con las vecinas. Es sacar la manguera y darles un rociado a las plantas de la jardinera. Todo eso lo hacían mis abuelos y teníamos un porche fresquito donde pasar las tardes de verano. Y no existía Instagram, pero tengo el recuerdo en mi mente grabado por los siglos de los siglos.
Con esto te quiero decir césped artificial + gres porcelánico no. “Secarrales, no gracias, debes dejarlos crecer.”
Paso 3. Las terrazas no solo sirven para tender la ropa y ser un trastero exterior.
A ver, a ver, llegamos a un punto crítico en este post.
Y es que no dejo de darle vueltas a la cantidad de terrazas en cubiertas de casas que están mal aprovechadas, al igual que las terrazas de miles y miles de comunidades de propietarios. No es por falta de dinero es por falta de interés. Sí lo digo, porque si hay dinero para una derrama de ascensor, ¿por qué no hay una para mantenimiento de uso de la terraza? Lo que yo os diga, está mal planteado el tema. Y como nadie va admitir esta cuestión y hay escépticos, diciendo:” Si voy a pagar para un espacio exterior que lo disfrute mi vecino del 5º, al que odio y que encima es guarro” Vale, pues nos centramos en todas aquellas terrazas de viviendas unifamiliares que están desaprovechadas como terrazas de exterior o comedor de noche.
A veces nos olvidamos de que el exterior de las viviendas tiene un potencial brutal con la relación intrínseca que se crea interior- exterior. Podríamos vincular ese espacio y tener una estancia habitable más en nuestro hogar, que nos reporte bienestar.
Donde tú ves un sitio inhóspito, yo me imagino un rincón donde leer, un solárium, un cenador nocturno a la luz de las estrellas…. #cositas
Si no sabes dónde empezar, al final de este post tienes cómo contactar conmigo. Haz uso de ello.
Paso 4. Las piscinas. Ese charco que puede ser tu amigo o tu enemigo.
Solo voy a decir al respecto que hay piscinas muy feas en esta vida y espacios con piscina que son auténticos oasis donde disfrutar de lo que te brinda un espacio así.
Depende de ti saber cuál eliges para ver todos los días.
Vamos a empezar por el principio, porque la realidad es que una piscina mal planteada puede convertirse en el elemento que peor funcione de todo el exterior.
Y no, el problema no suele ser la piscina. El problema es pensar en ella como un objeto independiente al resto del entorno donde se encuentra.
Una piscina no debería colocarse donde «quepa». Debería ocupar el lugar donde tenga sentido. Su orientación, las horas de sol que recibe, la relación con el porche, la cocina o la zona de estar, las visuales desde el interior de la vivienda e incluso el recorrido que hacemos descalzos al salir del agua son decisiones que cambian completamente la experiencia de uso.
También hay que pensar en el después.
¿Dónde se dejan las toallas? ¿Existe una ducha exterior? ¿Hay zonas de sombra suficientes? ¿Se puede vigilar a los niños mientras cocinamos o estamos sentados en el comedor? ¿El mantenimiento será cómodo o acabaremos evitando usarla porque resulta incómoda?
Aquí la cuestión no es “caballo grande ande o no ande” Una buena piscina es aquella que consigue integrarse con el resto del espacio exterior hasta el punto de parecer que siempre ha pertenecido a ese lugar. No puede vivir uno independiente del otro.
Una zona ducha bien diseñada, una zona de lectura cerca del borde, estancias con sombra, una mesa para desayunar, un pequeño lavabo o incluso un baño completo conectado con la zona de piscina no solo aportan comodidad, si no confort. Porque al final, una piscina no es un agujero lleno de agua. Es un espacio que nos acompaña en un recorrido sensorial de agua, luz, reflejo y entidad.
Si se proyecta bien, será el espacio de la casa del cual no querrás salir en todas las épocas del año.

Paso 5. Cuartos húmedos a la calle.
Solo voy a decir una cosa: seguimos empeñados en pensar que la cocina, el baño o la ducha tienen que vivir entre cuatro paredes. Y eso, para mí, es un error. Depende de ti decidir si tu exterior es un lugar al que sales un rato o un espacio que realmente forma parte de tu día a día.
Vamos a empezar por el principio, porque la realidad es que un espacio exterior funciona mucho mejor cuando incorpora usos propios del interior de la vivienda.
Una cocina exterior, una ducha después de la piscina, un pequeño aseo o incluso una lavandería de apoyo hacen que el jardín deje de ser un lugar bonito para convertirse en un espacio cómodo y funcional. Todo empieza a tener sentido cuando no tienes que entrar continuamente en casa para seguir disfrutando del exterior.
También hay que pensar en el uso diario.¿Dónde te duchas después de la piscina? ¿Dónde preparas una comida sin estar entrando y saliendo de la cocina? ¿Dónde dejas las bebidas, las toallas o los utensilios cuando pasas todo el día fuera?
Aquí la cuestión no es sacar un baño o una cocina al jardín porque queda bonito. La cuestión es entender que la arquitectura no entiende de dentro y fuera, sino de espacios que mejoran la manera en la que vivimos.

El exterior como inversión, no como capricho
Además de todo el bienestar que aporta, un exterior bien diseñado revaloriza la vivienda, mejora la eficiencia energética de la casa (la sombra y la vegetación regulan la temperatura interior mejor que cualquier aire acondicionado) y, sinceramente, es el argumento de venta que más rápido enamora a cualquier visita. Nadie hace fotos de tu lavadora. Todos hacen fotos de tu terraza.
Así que la próxima vez que mires ese rincón exterior con cara de «algún día le haré algo», recuerda: no es un extra, no es un trastero con vistas, es una habitación más de tu casa. Y como tal, merece un proyecto, un criterio y un poco de mimo.
Si tienes una vivienda con un exterior que pide a gritos un proyecto —o si estás con una reforma y aún no sabes qué hacer con ese patio, terraza o jardín— trabajo precisamente en eso: diseño de interiores y dirección de obra de proyectos propios, cuidando cada espacio de la casa, dentro y fuera. Si quieres que le echemos un vistazo juntos a tu exterior, hablamos.
Y si no, gracias por leerme y disfruta de tu precioso trastero de exterior.
Siempre tuya, Pat.
♥️
