Artículo piloto. Bienvenid@ a mi blog

Hola, soy Pat Berenguer, quizás me recuerden de otros episodios como “Este es un muro de carga y lo sabes” (sí, me tomo las obras con humor… pero a la vez muy en serio)

Si has llegado hasta aquí es probable que estés pensando en reformar, construir, invertir o, como mínimo, entender por qué tu casa no termina de funcionar, aunque sea bonita. Así que empecemos por el principio: me llamo Patricia Berenguer, soy arquitecta y diseñadora de interiores, y llevo prácticamente toda mi vida entre planos, obras, materiales y decisiones que parecen pequeñas… pero no lo son en absoluto.

Quién soy (y donde me he formado)

Estudié Arquitectura entre Madrid y Las Palmas de Gran Canaria, con paradas estratégicas en Málaga, Granada y Polonia, lugares muy distintos que, sin saberlo entonces, ya estaban afinando mi mirada. Cuando terminé, podría haber hecho lo que “se supone” que había que hacer: un máster, una especialización rápida y seguir corriendo. Pero no. Resulta que no tenía suficiente. Así que, en lugar de un máster como todo el mundo, decidí estudiar Diseño de Interiores en la Escuela de Arte y Oficios de Almería. Porque seguir profundizando los espacios desde dentro, desde cómo se viven y se sienten, me parecía tan importante como saber calcularlos.

 

Desde entonces he hecho algo que me define bastante bien: trabajar y estudiar al mismo tiempo. Siempre. He colaborado con arquitectos, ingenieros, interioristas, he pasado por estudios privados, por la administración pública… y he aprendido de todos. Pero si tengo que ser honesta, donde más feliz me siento es asesorando a personas que quieren hacer las cosas bien, aunque no siempre sepan por dónde empezar.

De dónde vengo (y por qué importa)

Supongo que esta manera de entender la arquitectura también tiene mucho que ver con mi historia personal. Mi abuelo Constantino Berenguer era un maestro albañil de los que ya no quedan. De los que construían con lo que había alrededor, entendiendo el material, el clima y el lugar. Desde pequeña vi cómo se levantaban muros, chozas y casas con sentido común, respeto y oficio. Quizás por eso hoy siento una conexión tan fuerte con la arquitectura tradicional, con el territorio, con lo que tiene identidad y no necesita disfrazarse de tendencia.

En un mundo cada vez más industrializado, modulado y rápido, poner en valor lo local, lo bien pensado y lo duradero parece casi un acto de rebeldía. Y sí, lo confieso: es una batalla que me tomo muy en serio.

Eso no significa que viva enfadada con el mundo. Al contrario. Me gusta reírme, relativizar, y encontrar humor incluso en la obra (que ya es decir). Creo profundamente que se puede ser rigurosa, técnica y profesional sin perder la cercanía, el humor ni la ironía. Que no hace falta hablar en “idioma estrictamente técnico” para saber de lo que se habla. Y que una reforma puede ser una experiencia mucho más amable si alguien te acompaña con criterio… y un poco de humor.

Por qué nace este blog

Este blog nace justo de ahí. De las ganas de contarte lo que no siempre se dice, de explicarte las cosas claras, de desmontar mitos, de ayudarte a tomar mejores decisiones y, por qué no, de echarnos unas risas por el camino. Porque la arquitectura y el diseño no van solo de edificios y espacios: van de personas.

Así que ahora te devuelvo la pregunta:
¿te apetece acompañarme en el camino de todo lo que tengo que contarte?

Prometo hacerlo con honestidad, experiencia, criterio… y alguna que otra carcajada entre escombros. ¡Porque la vida son dos días!

Bienvenido/a a mi mundo , ponte cómodo/a y disfruta. 😉

Pat.